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Por qué debemos perdonar

Blog 2011/02/06 16:01 barrachino

Por qué debemos perdonar

Mat.6:14-15 “Porque si ustedes perdonan a los hombres sus pecados vuestro Padre en los cielos también les perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los hombres sus pecados, tampoco el Padre les perdonará sus pecados”

El tema del perdón es uno de los temas más conocidos, estudiados e importantes.

Lastimosamente no importa cuántas veces hayamos escuchado lo importante que es perdonar no siempre estamos en condiciones de hacerlo, ya sea porque nos resulta muy difícil, o porque no sabemos cómo hacerlo, o lo que es más triste, porque no deseamos perdonar a la persona que nos ha lastimado profundamente y sentimos que nos resulta muy difícil  el solo  pensar en la posibilidad de perdonar y seguir adelante.

Sin embargo hay algo que SI deberíamos entender y tratar de que sea parte integral de nuestras vidas y es que:

El perdón  lo primero que trae a nuestros corazones, pensamientos y emociones es paz.

El perdón no es necesariamente importante para la persona que nos ofendió sino para nosotros ya que trae sanidad, empezamos a sentirnos diferentes, y es el momento en que Dios puede darnos a entender muchas cosas que no podríamos entender con un corazón enfermo por la falta de perdón.

Otro punto muy importante es que por mas que Dios desee ayudarnos a perdonar, no podrá hacerlo hasta que hagamos uso del albedrío que Él nos da ya  que el perdonar es de nuestra elección y decisión nuestra. No hay ni habrá perdón en una relación si nosotros no damos permiso a través del deseo de poner orden en nuestras vidas y seguir adelante con lo que tenemos que hacer.

Por otro lado, muchas veces no sabemos exactamente lo que NO ES perdonar.
Perdonar no es estar necesariamente estar de acuerdo con la ofensa que nos hicieron.
Perdonar no es negar que estamos lastimados o minimizar el daño que nos han causado.
Perdonar significa aprender algo positivo de lo que nos sucedió, significa, soltar las fuertes ataduras que viene como resultado de sentirnos enojados, lastimados y hasta amargados. Significa reconocer el estado en que nos encontramos y como dije anteriormente “tomar la decisión” de salir adelante y desear traer a nuestra mente y emociones la paz y la comprensión que en ese momento no tenemos.

Es desear liberarnos de todo aquello que no permite que podamos tener una buena relación primero con Dios y luego con las demás personas.

La falta de perdón ocupa mucho espacio en nuestras mentes, corazones y emociones, no deja ni el mas pequeño lugar para tener pensamientos de  bondad, amor, misericordia ni de agradecimiento por aquello que recibimos cada día de parte de Dios o de las personas con quienes compartimos. Y no importa con quién o quienes  tenemos el problema, ya  sea con personas del trabajo, familia, congregación o amigos, la falta de perdón hace que nos sintamos incómodos, agresivos y hasta deseosos de alejarnos de ellos indefinidamente hasta que el problema “se enfríe”.

Pero debemos entender que,  ni el alejamiento, ni el no hablar, ni el no compartir de cerca trae solución, ya que no es un problema externo sino interno, de modo que la única forma es a través del perdón que es la puerta que abrimos para la sanidad que necesitamos.

Cada vez que no perdonamos nos volvemos victimas, pero en el momento que perdonamos cambiamos de victimas a ganadores.

Muchas veces en nuestras oraciones pedimos a Dios que nos de Su sabiduría, entendimiento y compresión de las cosas que nos suceden y el porque de muchos problemas que no podemos solucionar y tener su bendición.

Quizás tendríamos que examinarnos y ver como estamos con relación al perdón, si estamos sanos espiritualmente, ya que  la falta de perdón y sanidad bloquea nuestra relación con Dios, por mas salvos que seamos. Es por eso que no podemos recibir la mayoría de las veces Su sabiduría para entender y comprender aquellas cosas que nos suceden.
La falta de perdón no nos permite madurar espiritualmente que es una de las metas mas importantes. Muchas veces crecemos como un niño crece en la medida que pasan los años, pero madurar es otra cosa muy distinta, podemos crecer sin tener madurez espiritual así como físicamente podemos crecer sin ser maduros emocionalmente.

Hay muchas personas de edad avanzada que no han madurado, toman decisiones equivocadas y por falta de madurez no saben como relacionarse con su familia o con otras personas tratando de controlar la vida de los demás y haciendo que sea un desafío tener que cuidarlas o compartir con ellas.

Lo mismo sucede espiritualmente si no maduramos, y la madurez implica saber perdonar, tener sabiduría de Dios para manejarnos día a día de una manera que seamos de bendición para nuestra familia, hijos, congregación y amigos. Saber manejar nuestro carácter y reacciones, tener dominio propio en cada momento es una señal de madurez ya que hemos conseguido domar aquellos hábitos que no están de acuerdo con lo que Dios espera de nosotros. Otra de las facetas de la madurez tiene que ver con haber aprendido a conocerlo y entenderlo a Dios que nos dará como resultado una vida diferente de acuerdo a Sus mandamientos .

 

 


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